El Alavés acabó el 2018 en puestos europeos. Algo impensable hace justo un año cuando “El Pitu” Abelardo se hizo cargo del equipo en puestos de descenso. Repasamos la trayectoria del técnico asturiano al mando del club.

1 de diciembre de 2017, el Alavés se encontraba en el último puesto de la clasificación con solo seis puntos cuando ya se habían jugado tres meses y medio de competición. Venían de completar una gran campaña la temporada anterior de la mano de Pellegrino, en la que incluso llegaron a ser subcampeones de Copa. Pero ese verano perdieron a Feddal, Theo Hernández, Kiko Femenía, Marcos Llorente y Víctor Camarasa, entre otros, y no pudieron recuperarse. Hasta que llegó Abelardo.

Luis Zubeldia fue el elegido para reconstruir el proyecto tras la salida de Pellegrino. No le dieron tiempo y apenas cuatro partidos después fue sustituido por De Biasi, que no hizo más que agravar los problemas del equipo. Los blanquiazules se mostraban frágiles, descompensados, sin ideas y faltos de confianza. El por entonces farolillo rojo era un equipo blando y vulnerable; la prensa local hablaba de milagro para mantener la categoría.

El club encomendó a la desesperada su supervivencia a Abelardo tras recibir el “no” de Paco Jémez, que a la postre acabaría descendiendo con Las Palmas. El entrenador asturiano ya obró milagros anteriormente, ascendiendo al Sporting de Gijón con una plantilla plagada de canteranos y los mantuvo en Primera con un presupuesto muy limitado antes de dimitir en su segunda temporada en la máxima categoría.

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Desde entonces, el Deportivo Alavés mantiene una línea ascendente. Dotó al equipo de personalidad y competitividad; su perfil de entrenador cercano a los jugadores sirvió para hacer creer a los futbolistas que se podía. Y tanto que se pudo. 35 puntos de 63 posibles sellaron la permanencia en abril, precisamente con un 0-4 ante Las Palmas de Paco Jémez, algo totalmente impensable unos meses antes.

Abelardo firmó la renovación, llegó el verano y comenzaron los refuerzos.

El Alavés defiende con muchos jugadores atrás muy ordenados cerca de su área y prefiere no tener el balón para luego enlazar con verticalidad a Jony -que vuelve a mostrar su mejor versión en manos de Abelardo- e Ibai aprovechando la velocidad de ambos por fuera, con los delanteros -Guidetti, Sobrino o Calleri principalmente- haciendo de ancla para permitir abrir espacios a los extremos para luego poder finalizar jugadas.

Además, aprovecha el guante que tiene Ibai a balón parado para sacar el máximo partido a jugadas de estrategia. Con rematadores como Calleri, Maripán o Laguardia es uno de los equipos más potentes a balón parado, tanto en parcela ofensiva como defensiva.

“El Pitu” ha conseguido trasladar a sus jugadores su compromiso y humildad, valores claves para el sistema, ya que se requiere mucha capacidad de trabajo y concentración a la hora de defender corrigiendo rápidamente cualquier desajuste que se produzca.

Sin duda, están siendo la revelación de la temporada y se acercan al ecuador de LaLiga en puestos de Europa League, nada sorprendente teniendo en cuenta que si contamos los partidos en LaLiga desde la llegada de Abelardo serían 4º en la clasificación.

Comenzaron el 2018 buscando un milagro y comenzarán el 2019 buscando el sueño de volver a pasear el nombre de “El Glorioso” por Europa. Sin duda ha sido el año de Abelardo. Y del Alavés.