El futbol de la zona norte del continente americano ha sabido incrementar su nivel en los últimos años. Principalmente los equipos de la MLS, con contrataciones estelares y una inversión mayúscula para buscar destronar a quienes habían sido los reyes indiscutibles, los equipos mexicanos.
Es así que el próximo 1 de junio, en el Estadio Olímpico Universitario de la Ciudad de México, tendremos un enfrentamiento entre dos equipos que buscan la supremacía de la CONCACAF. Dos equipos que han llegado a través de distintos caminos en los que el común denominador es el objetivo de levantar el trofeo, que además entrega los boletos a la Copa Intercontinental de la FIFA 2025 y al Mundial de Clubes 2029.
El camino a la final
Ambos equipos han conquistado a sus respectivas aficiones con resultados llenos de tensión y emoción, aunque con un trazado distinto para llegar a disputar la Final. Comencemos con el que será local, el Cruz Azul. Su rendimiento demuestra la jerarquía que tienen en este torneo, en el que dejaron en el camino a rivales de mucho peso e importancia.
Desde su primer partido generaron mucha expectativa, pues su aplastante victoria de 7-0 sobre el Real Hope parecía no dejar duda alguna de sus intenciones. La primera ronda los colocó en una posición privilegiada, porque para los octavos de final, consiguieron otra victoria contundente, ahora contra los Seattle Sounders, con un marcador de 4-1.
Los cuartos de final adelantaban un encuentro clásico, no sólo en la Copa de Campeones, sino en la historia del club, porque se enfrentaban a su acérrimo rival, el América, pasándoles por encima, aunque con mucho sufrimiento, con un marcador global de 2-1. Esta victoria elevaba aún más las expectativas. Para las semifinales, la Máquina supo detener la poderosa ofensiva de los Tigres, uno de los equipos favoritos del certamen, repitiendo el marcador global en unos 180 minutos de pura tensión. Así, con la motivación al tope, el Cruz Azul buscará igualar al América como los máximos ganadores del torneo.
Del otro lado, las circunstancias fueron un poco distintas. El Vancouver Whitecaps se ha confirmado como la sorpresa canadiense y la revelación indiscutible del torneo. En su primer partido ya daban indicios de sus capacidades luego de una remontada espectacular ante el Deportivo Saprissa en el segundo partido.
Después, eliminó al Monterrey por la ventaja de los goles de visitante gracias a que supieron aprovechar los errores del rival. Para los cuartos de final, dejaron fuera a los Pumas de la UNAM con un empate bastante dramático que les permitió avanzar a las semifinales. Y es justo en esta instancia donde han sorprendido en mayor medida, al destrozar al Inter Miami de Lionel Messi con un marcador contundente de 5-1. Nadie puede negar que su motivación está en el máximo nivel, y la visualización de hacer historia es un aliciente muy importante de cara al último partido.
¿Qué esperar de la Final?
Con un partido inédito, todo puede suceder. El Cruz Azul tiene la experiencia y la solidez defensiva de su lado, además de que su plantilla ha mostrado un equilibrio sensacional, con jugadores que exudan calidad en todas las líneas.
Carlos Salcedo se coloca como el líder de la defensa, un jugador muy complicado de pasar, mientras que, en la media cancha, la creatividad y profundidad que aportan Erick Lira y Rodrigo Huescas les proporcionan una gran recuperación y distribución de balón. En la delantera, Ángel Sepúlveda es una de sus principales armas, con actuaciones que han definido el rumbo de los partidos en los momentos clave.
Parten como los favoritos gracias a su historia, a la localía, y a un estilo de juego ordenado pero contundente. La distancia es mínima, por lo que muchos expertos se atreven a decir que es mejor tener un pronóstico reservado.
En tanto, el Vancouver cuenta con un juego dinámico y ofensivo que ha sorprendido a todo el mundo, con Brian White como el jugador más letal de la plantilla, apoyado siempre por Ryan Gauld y su excelente visión de campo que permite generar opciones prácticamente donde nadie espera que las haya. En la defensa, Tristan Blackmon se coloca como el referente, y si consiguen neutralizar a los rivales como lo hicieron con Messi, sus posibilidades aumentan significativamente.
Los Whitecaps tienen la desventaja de su poca experiencia en partidos de este calibre, pero al mismo tiempo, la ilusión de hacer historia para la franquicia y dentro del torneo, colocando a la MLS como la referencia este año dentro de la CONCACAF. Si consiguen imponer su ritmo de juego, pueden sorprender nuevamente, aunque se antoja un partido bastante más complicado que los que han tenido antes.
Lo único seguro, es que el Estadio Olímpico Universitario tendrá la última palabra para descubrir al nuevo campeón de la Champions Cup.
















